Secretary: Amor yodado

Asume tu posición. Algo así rezaban los promocionales de “Secretary”, una de esas películas que por muy extraña que parezca, tiene un mensaje fuerte y claro. ¿Puede el amor y el dolor estar en una relación? Si bien parecen casi antónimos, ambos estados son expresiones fuertes que a ciertos ratos nos dejan vulnerables. Pero no por eso, son malos ¿no?

Lee Holloway es una muchacha recién salida de una institución mental. No se sabe a ciencia cierta qué es lo que la llevo ahí, pero en el instante que la vemos parecer estar “sana” y lista para enfrentarse al mundo que esta fuera de las muralla del psiquiátrico. Su familia parece estar “rota” debido a los continuos encuentros entre su padre y el alcohol, que lo llevan a esos típicos episodios de degradación humana que tantas veces hemos visto en la pantalla idiota.

Pero Lee, a pesar de todo, parece decidida  a ponerle el hombro a su nueva vida, y comienza a buscar un trabajo, correspondiente a su nuevo y flamante título de mecanógrafa. Aquí llega a la oficina de un extraño abogado, callado y a ratos tímido, contrario a lo que se cree que se necesita en esta profesión.

Aquí es donde entra ese extraño motivo por el cual Lee entro a una institución mental: para poder olvidar sus problemas, la nueva y flamante secretaria se flagela de manera atroz y experimenta cierto grado de placer en el dolor. Por otro lado, su jefe, a pesar de lo callado que se ve, padece irremediablemente de un gusto por hacer padecer de sufrimiento a sus secretarias. Para decirlo de manera más clara, son una especie de pareja  dominatrix/sumisa/sadomasoquista.

La gran gracia de la película es que a relación de ambos no abusa de momentos sexuales cargados, si no que de manera sutil y erótica a ratos, ambos personajes se conocen y experimentas con sus desordenes. Es más, estos llamados “desordenes sexuales” son utilizados por el relato para plantear una historia de amor, y donde estos mismos son utilizados como herramientas de conquista amorosa y en definitiva, llegar a conocerse más.

Y es que el amor en cierta medida nos hace vulnerables y he así su gracia. Tenemos que ser vulnerables para que nuestra media naranja nos supla estas falencias y nos hagamos más fuertes. ¿Qué podría ser una entrega más valiente que si nuestra pareja fuera un sadomaso declarado? ¿No recuerdan esas típicas terapias de pareja donde uno se deja caer con los ojos cerrados y el otro está detrás para sostenerlo? Imaginen lo mismo de una manera extrema. No creo que exista mayor entrega que esa.

Sobre las interpretaciones, dudo que esta película pudiera tener mejores actores de los que ya tiene. James Spader calza perfectamente en este tipo de roles poco comunes y enigmáticos (el ejemplo perfecto seria en “Crash” de Cronenberg), pero la que se roba la película es la preciosa Maggie Gyllenhaal, que en su papel de Lee, que pasa de ser una sumisa secretaria (muy similar a Gertrudis del Japening con Ja) a una decidida mujer de armas tomar y con convicciones muy claras.

“Secretary” es de esas películas que tienen un mensaje claro a pesar que en su superficie puede llegar a parecer esos típicos filmes eróticos que tanto inundaron la pantalla en los noventa. No deja de ser romántica y con cierta perspectiva puede llegar a ser terapéutica. Yo por lo menos, cambie mi mirada sobre los errores ortográficos. Y fue para mejor.

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