Y The Last Man: soberbia utopía

Existen casos en el noveno arte, donde ciertos tópicos no se toman debido a la naturaleza de este arte. Hay pocos comics que traten tema de mujer sin resultar infantiles o incluso ofensivos al intelecto femenino. El caso de “Y The Last Man” es algo extraño. Es un comic “unisex” por así decirlo, a pesar de tener la oportunidad de incluir temas de interés femenino. No es que sea malo, de hecho es todo lo contrario, pero puede generar ciertas expectativas en el público femenino que no este acostumbrada a este tipo de lectura o medio.

Un verano, por allá en el año 2002, se torna un infierno para la humanidad. Una desconocida plaga o virus, le quita la vida a cada macho en la tierra. Y no solo hablo de humanos y animales machos, sino cualquier cosa o ser vivo que tengo en su mapa genetico el cromosoma “Y”, lo que es lo mismo, el cromosoma que divide nuestros géneros y por supuesto nuestras sexualidades.

Los únicos machos que sobreviven al este “generocidio” es un escapista amateur llamado Yorick y su amigo/mascota Ampersand, un mono capuchino que se supone que lo acompaña en sus actos de ilusión.

Así, de un soplo, la población humana se reduce en un 48%. Mueren 495 de los 500 empresarios más ricos y exitosos de la tierra. El 99% de los cargos militares mas importantes a nivel mundial quedan en vacantes vacías. Solamente en Estados Unidos, más del 95% de los pilotos comerciales, camioneros y capitanes de barco murieron. También mueren el 92% de los criminales mas violentos y a nivel mundial, el 99% de los mecánicos, electricistas y trabajadores de la construcción ha muerto. Pero aun así, el 51% de la mano agrícola sigue con vida. Todo esto en un instante. Las calles se llenan de caos y pánico por la cantidad de cadáveres o los vehículos sin control. El panorama es desolador.

Algunas de las mujeres sobrevivientes se suicidan, incapaces de soportar la perdida de sus seres queridos, otras pierden sus cabales y se encomiendan a Dios, pensando en que el fin del mundo ha llegado. Otras intentan salir adelante, tratando de imponer el orden de cualquier forma, como si de amazonas se tratasen. Obviamente, se deberá hacer una restructuración completa a todos los líderes y cargos políticos del planeta. Ahora las mujeres son la especie dominante.

Consiente de que él es el único macho en la tierra (el y Ampersand), Yorick decide ir a buscar al único ser humano que le importa y que esta seguro de que esta viva: su novia Beth. Y es que justo al momento de desatarse la plaga, Beth estaba hablando por teléfono con Yorick, contándole sus experiencias y lo mucho que lo extrañaba… en Australia.

Así parte lo que es quizás uno de los comics más estimulantes salidos del sello Vertigo en el último tiempo.

Y es que ser el único hombre parece ser un sueño de muchos, pero esto no es tan así. Brian K. Vaughan (guionista de LOST) y Pía Guerra elaboran un mapa trazado en torno a la psiquis de la mujer, a través de los ojos de un muchacho poco experimentado. Muchas feminista extremas dirán que el mundo sin hombres podría ser una potencial utopia gracias a la administración del poder femenino. Los autores no lo ven tan asi, gracias a una aproximación mucho mas aterrizada. Las guerras siguen ahí, la violencia sigue ahí, el fanatismo religioso sigue ahí. Todo es similar, pero más austero. Y es una visión muy lograda.

Yorick debe adatarse a un mundo donde el es un ser único y donde caga gobierno y entidad en la tierra lo necesita y busca, para repoblar su territorio y por supuesto, encontrar la cura a la plaga que dejo a la tierra sin hombres.

En el viaje del escapista, también se encuentran la agente 355, encargada de su protección y al servicio de una organización secreta, y la doctora Mann, una experta en bioingeniería que tratara de ayudar a Yorick para encontrar una cura a la infame plaga.

Cada personaje con sus cualidades y defectos y por supuesto su sexualidad, que se someterá a la soledad y la ausencia de un genero completo  que las definía. No pueden existir mujeres sin hombres. Siempre deben haber opuestos.

Los creadores han puesto gran cantidad de detalles en la serie. Yorick es el nombre de un secundario de la obra Hamlet de Shakespeare: nada menos que la calavera tan famosa, donde Hamlet escupe la frase “ser o no ser”. La hermana de Yorick, Hero (hermana de Yorick y antagonista en buena parte de la serie), también comparte el nombre de un secundario Shakesperiano, de la obra “Muchos ruidos, Pocas nueces”.  La doctora Mann, esta planteada para ser punzante con los convencionalismos del lector, ya sea por su sexualidad, su religiosidad o simplemente por su carácter científico. La agente 355, cuyo nombre nunca es revelado de manera directa al lector, es una especie de burla a las convencionales tramas de mujer/dama en peligro. Ella brinda el músculo a un grupo y su carácter resolutivo la pone en el liderazgo, a pesar de que viajan por que Yorick quiere que viajen.

Existe un montón de detalles por revelar y que prefiero no hacerlo para no acabar matando grandes momentos que a obra posee. Sin duda es todo un viaje, en todos los sentidos (terrenal, mental, sexual, etc.) y el final es uno de los mas sobrecogedores y esperanzadores que leí en mucho tiempo. Todos los misterios son revelados (no en un orden específico) salvo la presencia de Ampersand. A esto, Vaughan respondió una vez: “los monos en las portadas venden. Es una regla tan vieja como el tiempo”.

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