Public Enemies: Muchas balas, pocas muertes

neoreviewpe

John Dillinger es parte de la cultura gringa. Así como otros criminales que gracias a su eficacia o a su prestancia, han quedado grabados en las raíces del país del norte. Manson o Bonnie y Clyde también son parte de esta selecta lista. Nuestro “Chacal de Nahueltoro” también seria un buen ejemplo en nuestro país. ¿Pero que hace que estos “criminales” sean tratados como Rockstars?. Vamos a tratar de ver a través de los ojos de la justicia y el crimen. Como lo trato de hacer Michael Mann con Public Enemies.

John Dillinger fue un asalta bancos nacido en Indianápolis (Indiana) haya por el 22 de Junio de 1903. Su fama se debe a la idealización que se ha hecho de sus procedimientos como ladrón, y a la manera fácil en que escapaba de la policía. Sus hazañas, junto con las de otros asaltantes de la época, como Bonnie y Clyde o Kate “Ma” Baker, llamaron la atención de la prensa estadounidense y sus lectores durante la década de 1930. Su popularidad lo ha convertido en leyenda, a pesar de haber sido uno de los ladrones más buscados de su tiempo.

Prensa. Esa es la clave. Dillinger se creo una fama atractiva para que la prensa la pusiera en primera plana. Su caballerosidad, su interpretación de la nobleza y su respeto al público lo hicieron atractivo a los medios. Ahora, el director Michael Mann toma todo el mito creado alrededor del asalta bancos, y lo pone en contra posición de la justicia a la que esta rompiendo.

Asi, el infumable Johnny Deep, interpreta a un John Dillinger con más aire a un Robin Hood que a un criminal convicto. Más humano, pero igual de rockstar que en los diarios. En la vereda de enfrente, esta el personaje de Cristian Bale, el buró  Melvin Purvis, una especie de Sherlock Holmes, que aplica métodos de guante blanco para rastrear a Dillinger. La tarea de Purvis es bastante “jodia” debido a la fama del malechor, ya sea entre las esferas políticas como en el populacho, que ayuda a Dillinger en sus constantes escapadas.

Entre ambos personajes antagónicos, esta Billie Frechette (interpretada por Marion Cotillard), la novia del criminal, que a pesar que acepta la profesión de su enamorado, no le causa mucha gracia. Según avanza la película, Billie ira aceptando la condición de ladrón de su amor, quizás enceguecida por la misma fama que le han dado los medios.

Voy a dejar la sinopsis hasta acá. Más allá de la cantidad de momentos intensos en la película, se trata de una película biográfica. O al menos eso creo yo. La historia de Dillinger es bastante trágica hacia el final de sus días, pero al parecer, el director no se decidió si la película era de acción o efectivamente, una biografía tipo Gandhi.

Los personajes estan pobremente tratados y nunca se puede ver una real competición entre cazador y presa: Dillinger y Purvis. Mann desperdicia dos actores con carisma, en un guión flojo y poco emocionante. No crean que la película es mala (todo lo contrario), pero da la sensación de que la relacion entre el criminal y el buró no termina de cuajar. Mucho actor “cool” para papeles tan planos. Nunca se ve que piensan el uno de l otro. Es como si fueran puestos  en las circunstancia que a ninguno le llama la atención.

Igual pasa con los colegas de Dillinger. Nunca se termina de saber quienes eran sus amigos y quienes sus colegas. Es como si no hubiera camaraderia. Da una sensación muy rara.

La que levanta gran parte de la pelicula es la interpretación de  Marion Cotillard como la novia del criminal. Es la unica que se ve que realmente esta viviendo lo que sucede en el relato. El personaje de ella, se transforma desde un estado casi de observador, a uno de abiertamente complice. Sin duda no hay papeles chicos, y Marion Cotillard es la viva imagen de ello.

Public Enemies falla estrepitosamente al no poder definirse entre géneros y tampoco la salvan las interpretaciones de Bale y Deep. Las escenas de acción están muy bien logradas, y el tratamiento de la cámara (propia de Mann, si no vean Collateral), hacen que los años treinta se vean frescos y muy reales. Recomendaría  esta película a las minas que quieran ver juntos a Johnny Deep y Cristian Bale, la los que quieran indagar un poco en el personaje de John Dillinger (a pesar que el guión se toma varias licencias creativas) y a los que les gusta las películas de mafiosos. A los demás, puede que les parezca muy pesada y aburrida. Ni la interpretación de Marion Cotillard salva a este bote del hundimiento. Que desperdicio de talento.

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