Alan Moore, genio y figura

neoreview

Cuando Alan Moore, cercano a los 60, se mira al espejo, ve las imperfecciones de la edad, las arrugas de su rostro donde una vez hubo una piel tersa, los grises cabellos y la larga barba que probablemente tenga algún recorte. Lo que ven los fans de Moore es la perfección (o lo más parecido a ella) que un guionista de cómics ha llegado en los últimos 20 años. Los fans ven a un innovador, una leyenda y un genio.

Pero ahora, cuando se encuentra a punto de dejar de escribir cómics populares (y con uno de los más impresionantes curriculum de la industria) el encantador escritor residente en Northampton sólo puede hacer una mueca cuando alguien pronuncia la palabra “genio.”

“En el siglo 21, cualquiera que ha hecho una película medio decente, o una canción pop medio decente o un cómic medio deciente, es considerado un genio,” dice Moore con un poco de rubor. “Tendrás que admitir que la palabra ha sido devaluada. Soy un guionista de cómics muy bueno, y un escritor bastante bueno, pero no estoy muy seguro de lo que significa ‘genio’ y no necesito desesperadamente ser uno.

Desde luego, no es como me veo a mí mismo. Si algún otro quiere verme como un genio, es cosa suya, y es terriblemente halagador, pero no puedo decir que sea algo que comparta.”. Para celebrar (y por favor perdónenos, señor Moore) el genio de uno de los mejores guionistas de cómics que han existido nunca, Team NeoBlood persuadió a Moore para echar un vistazo a su espejo retrovisor y analizar su propia carrera, proyecto a proyecto.

Aquí lo tenéis: Alan Moore con sus propias palabras hablando de sus mayores proyectos, desde una de sus escasas historias para Superman, hasta La Broma Asesina pasando por la creación de la línea ABC y el único cómic al que pretende volver: League of the Extraordinary Gentlemen.

Miracleman (Warrior Magazine, 1982-1984)

Después de años de letargo, Miracleman (Marvelman en su versión original) fue resucitado por Moore como un héroe mayor que ha olvidado la palabra mágica que lo transforma de su alter ego Mike Moran, (al estilo de Shazam), en el poderoso Miracleman. Otorgando una pátina realista a uno de los pocos superhéroes británicos, Moore se centró en historias adultas cuando el compañero de Miracleman, Kid Miracleman, vuelve para destruir a su antiguo socio, arrasando de camino casi todo Londres

Tuve la idea de hacer una parodia al estilo Mad de Miracleman, y pensé, “El gag principal podría ser que ha olvidado su palabra mágica, y se siente incapaz de recordarla.” Después me olvidé de esa idea. Quiero decir que yo era un chico de 12 años y tenía 10 ideas horribles cada día, pero cuando crecí y llegaron los 80, se me ocurrió hacer una versión más realista de Miracleman, que había evolucionado en mi cabeza de una simple parodia hasta algo que me di cuenta podía ser bastante conmovedor.

Escribimos la primera historia con este suceso que sacude su memoria y de repente recuerda que él era este superhéroe absurdo de los 50, y después, mientras desarrollamos la historia, intentamos hacerlo de una manera que dé como resultado un Miracleman completamente nuevo, un personaje mucho más dramático, ya que la tira (en la inglesa Warrior Magazine) trataba de un sencillo y no muy bueno, para ser sinceros, superhéroe de los 50 que nació como sucedáneo del Capitán Marvel y que en realidad no tenía nada de especial aparte de ser uno de los poquísimos superhéroes británicos.

Tomamos la pelota, corrimos con ella y el resultado fue Miracleman. Miracleman es definitivamente la primera vez que me di cuenta de las posibilidades de esta nueva aproximación a los superhéroes y los personajes de ciencia-ficción y fantasía, y que aplicaría minuciosamente más tarde en cosas como Watchmen.

La Cosa del Pantano (DC Comics. 1984-1987)

Moore saltó a La Cosa del Pantano de DC Comics en el número 21, “Lección de Anatomía,” que descubrió a los fans que la Cosa del Pantano no era el antiguo científico Alec Holland sino un dios vegetal que creía ser Holland. Con historias que se centraban desde la proliferación nuclear hasta los horrores de lo oculto, el título emergió como uno de los más intelectualmente estimulantes y asombrosos cómics de los 80, pavimentando el camino para la línea Vértigo de DC. Con el tiempo, las historias a veces conmovedoras, a veces aterradoras de Moore se volvieron tan sofisticadas que DC etiquetó la serie con el emblema “Para lectores adultos,” una decisión que provocó la salida de Moore de la serie.

DC no tenía nada que perder. Me aproximé (a La Cosa del Pantano) de manera parecida a la de Frank Miller en Daredevil. Daredevil empezó a vender unas 15.000 copias cuando se la entregaron a este tipo extraño y larguirucho de Vermont, y creo que fue lo mismo con este tipo raro de Inglaterra. Fue como decir, “Aun si son pésimos, ¿ que tan malo puede ser? De todas formas, la serie está a punto de cancelarse. No pueden hacerlo peor.

La Cosa del Pantano no trataba sólo sobre la ansiedad. Había episodios encantadores y divertidos. No era una experiencia completamente oscura. Fue el tema de las calificaciones lo que me llevó a discutir con DC. Se trataba de algo muy personal. No creo que necesitara permiso. Sólo intentaba hacer el mejor cómic posible; no creo que necesitara permiso para ello.

Watchmen  (DC Comics, 1986-1987)

La obra seminal de Moore -generalmente considerado el mejor cómic de superhéroes jamás escrito- prosigue la deconstrucción del género se superhéroes de Moore en una historia que redefinió los cómics para una generación de lectores e ilustró como una sociedad corrompe a algunos de sus héroes y convierte a otros dioses. Utilizando como inspiración a los personajes de Charlton Comics de los años 60 -Capitán Atom. Question, Judomaster, El Pacificador y Blue Beetle-, Moore creó una historia de héroes en su ocaso a la busca de uno de sus antiguos colegas, que ha trazado un plan para asesinar al resto y gobernar el mundo.

Dave (Gibbons) y yo queríamos trabajar juntos en algo. Barajamos unas cuantas ideas: Challengers of the Unknown, el Detective Marciano. Entonces alguien sugirió que podíamos hacer algo con los personajes de la Charlton. Nuestra sinopsis inicial era quizá una historia más oscura y cruda. Entonces DC empezó a enfriarse con el tema de Charlton. Pronto me di cuenta de que quizá podríamos conseguir algo mejor con nuestra propia versión de los personajes de la Charlton, algunos de ellos bastante insulsos.

Seguía narrando una historia de superhéroes oscura pero muy estilizada.

Creo que en Watchmen, de alguna manera, expresamos algo sobre la angustia de mediados de los 80. Y aunque trata muy específicamente sobre aquella época, con el terror de la Guerra Fría pendiendo sobre todos nosotros, y el nerviosismo nuclear que impregnaba la década, creo que trataba de temas humanos más amplios y menos específicos de poder y responsabilidad, lo cual probablemente tenga que ver con el hecho de que hoy día, 16 o 17 años después, Watchmen se siga vendiendo muy bien. Imagino que probablemente hay alguna gente que ha comprado dos o tres recopilaciones. Las páginas iniciales del número tres, con el cómic de piratas, y el quiosquero hablando de una guerra inminente, son las que hicieron darme cuenta de que estábamos haciendo algo muy interesante, y que debíamos seguir adelante tanto como fuera posible.

Nos parecía estar descubriendo nuevas técnicas de narración. Para mí, eso es lo más importante de Watchmen. No es la historia, no es la redefinición de los superhéroes. Es la manera en que nos acercamos a los cómics.

Repentinamente, no dimos cuenta que los límites del medio, al menos tal y como nosotros los entendíamos, podían estirarse más. De todos modos, estoy un poco cansado de hablar de Watchmen. No le quito méritos al cómic; sigo estando inmensamente orgulloso de él. Pero cualquier pregunta que se te ocurra sobre Watchmen, e incluso algunas que estoy seguro que a una persona normal no se le ocurren fácilmente, ya me la han preguntado muchas veces. Es un gran trabajo, estoy muy orgulloso de él, pero han pasado 17 años. Y, para mí, el trabajo que más me interesa es siempre el que estoy mecanografiando en ese momento.

¿Que le Ocurrio al Hombre del Mañana? (DC Comics, 1986)

Considerada una de las mejores historias de Superman jamás contadas, “¿Qué Ocurrió con el Hombre del Mañana?” (Superman #423 y Action Comics #583) cerró la puerta para el Superman pre-Crisis. En esta conmovedora carta de amor a su personaje favorito de la infancia, Moore diligentemente pone punto final a todos los hilos arguméntales perdidos de casi 50 años de historias de Superman. Centrada en las batallas finales del Hombre de Acero con sus mayores enemigos -como Lex Luthor, Brainiac, y Bizarro- “El Hombre del Mañana” sirvió como perfecto final a la continuidad del Superman de la Edad de Plata y plantó las bases para una nueva Edad Moderna de historias protagonizada por el personaje.

Cuando Julie (Schwartz, el anterior editor de Superman) me preguntó si quería escribir estas dos últimas historias de Superman, quería específicamente una historia que atara todos los finales perdidos (de la Edad de Plata) de la continuidad de Superman: ¿Quería más a Lois o a Lana? ¿Qué pasaba con con toda su lista de supervillanos, y todos los demás personajes, qué les ocurría? Sé que a Julie le gustó la historia, y sé que en alguna parte, probablemente envalentonado, cuando necesitaba cambiar de medicación o algo, dijo que era su favorita, y seguramente la mejor historia de Superman que había publicado jamás. Y seguramente no lo fue.

La persona a la que yo trataba de complacer era Superman. Tenía mucho cariño a ese personaje mientras yo crecía. Por lo que a mi se refería, esa era la auténtica historia final de Superman, y quería que fuera hermosa. Quería darle una buena despedida, una que el mismo personaje, tal como yo lo entendía, sabría apreciar.

Batman: La Broma Asesina (DC Comics, 1988)

Una de las más violentamente espantosas historias de Batman jamás contadas, La Broma Asesina ayudó a redefinir a la némesis más conocida de Batman -el Joker- como un lunático sádico y lleva a Batman al borde la de locura en un historia que dejó a Batgirl paralítica y cambió el Bat-universo para siempre. Después de disparar, abusar y fotografiar a Barbara Gordon, el Joker secuestra al Comisario de Policía de Gotham, Jim Gordon, e intenta demostrar que cualquiera puede volverse loco si se dan las circunstancias adecuadas. Mientras el Joker empuja a Gordon a los límites de la cordura forzándolo a mirar la tortura de su hija, Batman debe tomar una decisión final: matar al Joker o dejar que la locura continúe.

Quería hacer algo con Brian Bolland y DC sugirió una historia de Batman. A Brian le interesaba más el Joker, y dije, “Bien, haré una historia que protagonice el Joker.” Así que leí lo que se sabía del personaje, que mostraba la continuidad establecida y después, sin contradecir esa continuidad, intenté expandirla. Traté de explicar, si el Joker era la Capucha Roja antes de ser el Joker, quién era antes de ser la Capucha Roja, y cómo se convirtió en la Capucha Roja.

Mientras el trabajo de Brian es de una belleza espectacular, yo no estoy muy satisfecho (con la historia). Creo que La Broma Asesina, sólo y únicamente en la parte narrativa, es un trabajo fallido. Como historia de Batman, es una de las mejores, pero en lo que se refiere a mis historias, no es una a la que tenga especial cariño porque no creo que, en definitiva, trate sobre nada. Todo giraba en torno a demostrar que Batman y el Joker compartían una psicosis similar, lo cual no es muy interesante excepto para los fans del cómic.

Es una de las obras que me interesan menos en comparación con otras porque parecía decir demasiado poco y ser demasiado explícita y quizá gratuita en su forma de decirlo. Pregunté a DC si había algún problema con dejar lisiada a Barbara Gordon -que era Batgirl en aquella época- y, si no recuerdo mal, hablé con Len Wein, que era nuestro editor en el proyecto, y dijo, “Espera un momento, voy al despacho de (el antiguo Editor Jefe de DC) Dick Giordano a preguntarle si no hay ningún problema,” y después estuve un momento esperando al otro lado del teléfono y después, si no recuerdo mal, Len volvió ál auricular y dijo, “Sí, bien, lisia a esa zorra.” Fue probablemente unas de las áreas donde deberían haberme parado los pies, pero no lo hicieron.

From Hell (Tundra/Kitchen Sink Press, 1991-1998)

Una reconstrucción obsesiva de los asesinatos de Jack el Destripador, From Hell sumerge a los lectores en los sórdidos bajos fondos de Londres con una mirada en primera persona a cómo Moore cree que sucedieron realmente los crímenes del Destripador. Basada en una minuciosa investigación, la historia sigue al Destripador y a los detectives de Scotland Yard que le persiguen a través de los cinco crímenes del asesino.

Aunque nadie me lo preguntó entonces, parece que siempre he estado interesado en Jack el Destripador. Habría contestado negativamente a la pregunta hasta más o menos 1995. Cuando pensaba que no estaba particularmente interesado en Jack el Destripador y estaba buscando un caso de asesinato en el que basar un cómic. Después de rechazar otros casos, y rechazar inicialmente la historia de Jack el Destripador porque ya se había representado mucho y resultaba demasiado obvia, empecé a descubrir el material que estaba circulando durante el centenario de los crímenes en 1988, y entonces reparé en la historia del Destripador.

Pero cuando mi madre murió a mediados de los 90, estábamos arreglando su casa, con mi vieja habitación, y encontré un maletín bajo la cama con montones de viejos papeles y otras cosas. Descubrí que de hecho coleccionaba, posiblemente cuando tenía 12 o 13 años, una serie de artículos serializados en uno de los periódicos dominicales que trataba de los crímenes del destripador. Así que incluso aunque lo hubiera olvidado, estuve tempranamente interesado en los asesinatos.

League Of Extraordinary Gentlemen (DC/WildStorm, 1999-Presente)

La punta de lanza de su línea ABC Comics, League reunió a algunos de los personajes literarios favoritos de Moore, como el aventurero Allan Quatermain, Mina Harker del Dracula de Bram Stoker, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, el Hombre Invisible y el Capitán Nemo, en un supergrupo que defendió Londres antes que cualquier héroe disfrazado. Enfrentados a la némesis de Sherlock Holmes, James Moriarty, empeñado a destruir Londres desde el cielo, así como a un despiadado señor del crimen tipo Fu Manchu, League engendró una secuela donde el equipo luchaba contra los marcianos en un homenaje a La Guerra de los Mundos.

League era una vieja idea a la que llevaba dando vueltas probablemente desde mediados de los 90. La idea de combinar tres personajes procedentes de literatura existente juntos en una historia se estaba convirtiendo en una cosa muy divertida a diferentes niveles.

Estuve pensando en equipos de superhéroes, que, en mi opinión, no funcionan la mayoría de las veces. Pero me preguntaba si se podría hacer algo trasladando esa historia tiempo atrás, a finales del periodo Victoriano. Empecé a imaginar como podría reunir un equipo de personajes Victorianos. Me preguntaba quién podría estar en él.

Allan Quatermain fue una elección temprana, porque siempre me ha parecido un personaje interesantemente fallido, ya que no es particularmente valiente, incluso en la novela original de H. Rider Haggard. Teniendo en cuenta que Allan Quatermain es posiblemente -bueno, casi ciertamente- la inspiración para todos los héroes aventureros que surgieron después, como Indiana Jones o Lara Croft o cualquiera que se parezca, era una elección natural.

El Capitán Nemo, como el primer héroe, o villano, tecnológico, me pareció otro personaje que resultaba obvio incluir. Nemo era otra elección natural, especialmente cuando descubrimos que no era el tipo de americano blanco que nos habíamos imaginado después de haberle visto interpretado por James Masón.

Mr. Hyde, Dr. Jekyll y el hombre invisible se explican por sí solos. Quiero decir que son unos personajes tan maravillosos visualmente que habría sido un crimen excluirlos.

Me quedé un tanto perplejo cuando llegó el momento de buscar un miembro femenino para el grupo, y que lo necesitaba para la química. Pero los Victorianos tenían una opinión bastante pobre de las mujeres, así que no hay ninguna heroína realmente destacada en la ficción victoriana que te venga de repente a la mente. Originalmente consideré a Irene Adler, la única mujer que Sherlock Holmes admiraba. Pero era un tanto oscura; a no ser que estés muy familiarizado con Arthur Conan Doyle, nunca habrás oído hablar de ella. Por otro lado, Mina Harker, aunque es retratada en Dracula como una especie de mujer moderna, responde a la tipología de víctima. Pensé en ello y decidí que después de los eventos de Dracula habría sufrido un cambio completo de personalidad y circunstancias.

Me imaginé que Mina unos meses después sería un personaje completamente diferente. League ha sido muy divertida. Es es único título de ABC al que pienso volver a escribir.

La Línea ABC (DC/WildStorm, 1999-2004)

El más reciente logro de Moore, la línea America’s Best Comics, representa su última puñalada a la industria de los cómics comerciales. Pero esta vez, ha optado por hacerlo por sus propios medios. Desde las místicas aventuras de Promethea hasta las historias supercientíficas de Tom Strong, pasando por un drama criminal tipo “Policías de Nueva York” con Top 10, Moore creó una línea entera de cómics que cautivó a los fans y dejó a los lectores con ganas de más.

Cuando empecé con la línea ABC, estaba intentando sintetizar una línea de cómics que, para mí, parecía lo que la industria necesitaba en ese momento. Utilicé varios métodos para crear personajes que, aunque podían asemejarse a los superhéroes, no estaban cortados por el mismo patrón de influencias por el que parece cortada la mayoría de los cómics de superhéroes. Volví la mirada a los héroes pulp que precedieron a los cómics de superhéroes. Revisé algunos de los personajes de tiras de periódico que precedieron a los héroes del pulp. Estaba, si te parece, rebobinando la cinta hasta un punto anterior a Action Comics #1, intentando imaginar como se habrían desarrollado las cosas si hubieran tomado un desvío diferente.

Con Tom Strong buscaba volver a personajes como Doc Savage, Tarzán, Capitán Futuro… personajes arquetípicos del pulp que precedieron a Superman. Con Promethea, quise volver a las heroicas figuras femeninas de fantasía que protagonizaban las historias de C. L. Moore en Weird Tales o en los otros pulps de ciencia-ficción. Lo malo que tenían esas historias era que, por ejemplo, Phantom Lady, no tenía nada, aparte de sus ligeramente improbables escotes, que pudiera interesar al lector. Con Greyshirt quería volver a las que, para mí, siguen siendo algunas de las mejores historias cortas de cómic jamás realizadas: aquellas que (Will) Eisner hizo para Spirit; absolutas obras maestras.

Ya no hay lugar para historias pequeñas, cortas, brillantemente narradas o dibujadas en la industria actual del cómic. Lo que intenté conseguir con ABC fue crear un Arca de Noé, donde algunos de mis conceptos favoritos pudieran obtener un pasaje para capear la tormenta que estaba arrasando la industria del cómic. Me di cuenta de que el único área de la ecuación en la que yo tenía algún tipo de control era la calidad de los títulos. No puedo entender ni influenciar las tendencias del mercado, pero puedo tener cierta influencia sobre la calidad, al menos de los cómics que hago.

Así que ahora estoy llegando a la meta y no hemos salvado el mundo, no hemos hecho probablemente ni la mitad de lo que yo había deseado, pero lo que yo deseaba era curar el cáncer, hacer posible la fusión fría y todo lo demás. Así que probablemente tenía esperanzas poco realistas, que, de hecho, son las únicas que se pueden tener. Dicho esto, estoy muy, muy satisfecho con lo que hemos conseguido. No estoy diciendo que ABC tenga algo que ver con la recuperación de la industria del cómic. Estoy seguro que hubo un montón de otros títulos que vendieron muchas más copias y probablemente llevaron más gente a las tiendas. Pero creo, en términos generales, que quizá mejoramos la calidad un poquito; esa fue nuestra contribución. Asi que estoy muy complacido, al igual que con el vasto número de buenos cómics que hemos producido por el camino.

MOORE TV La lista de Alan Moore de lo que se debe y no se debe ver en televisión


Innovador, leyenda, genio y… ¿teleadicto? Alan Moore es al menos tres de estas cosas, y tenemos dudas razonables respecto a la última. Aunque Moore tiene poco tiempo para ver televisión, o para vivir, aparte de sus tareas literarias, este guionista de cómics residente en Northampton tiene sus series de televisión americanas favoritas y, naturalmente, su menos favorita.

Los Soprano “Los Soprano es muy buena, aunque sólo he visto hasta la cuarta temporada, como todo el mundo (en el Reino Unido). Espero que la quinta temporada sea la última. Si la continúan indefinidamente perderé el interés, no importa lo buena que sea.”

OZ “No han emitido ‘Oz’ aquí desde hace algún tiempo, lo cual es vergonzoso, ya que esperaba con impaciencia mi dosis semanal de apuñalamientos y sodomía.”

24 “Pensaba que ’24’ era una mierda. Lo siento, pensaba que era ridícula. Creía que era una comedia. Parece estar basada enteramente alrededor del concepto de que es una gran idea hacer una serie en tiempo real. No me importó ver la segunda temporada. Ahí estaba su maldita hija, rehén profesional de improbable vida. ¿Cuantas veces puede alguien ser secuestrado de forma realista en el transcurso de 24 horas? El resto del programa es tan ridículo como ella.”

Six Feet Under “Six Feet Under’ está muy bien escrita y protagonizada y todo eso. Pero no sé, quizá sea el tema de la funeraria. Quizá no sienta la misma simpatía por eso que por la mafia de New Jersey o por los presidiarios.”

The Shield “Me encanta The Shield es buena, es el intento de la red de cable de Fox de quedarse con, al menos, parte del mercado que acapara la HBO. Y eso es bueno.”

Sex and the City “Me temo que las reflexiones sobre sexo oral y los zapatos de Manolo Blahnik se alejan un poco de mi territorio.

The West Wing “se resiente de estar claramente derivada del Clinton que todo el mundo quería, bajo una administración Democrática. Así que el programa quedó anticuado rápidamente. El abismo entre la Casa Blanca real y la Casa Blanca de ficción se fue abriendo más y más y cada vez es más difícil de cruzar. Dije recientemente que no podía entender a aquellos que dicen que Martin Sheen no interpretaba al tipo correcto de presidente americano, porque había visto “The Dead Zone” y pensaba que dejaba en calzones a George Bush.”

South Park “Los dibujos animados siempre son buenos. Hace algún tiempo que. no emiten South Park aquí, pero me encanta lo que hacen Matt Stone y Trey Parker; son muy valientes, sobre todo teniendo en cuenta la situación de la América actual, que es un poco terrorífica. Admiro a cualquiera que está preparado para atravesar todo la mierda y hablar claro en tiempos como estos.”

-TNB

PD: Como Alan Moore es un genio y los genios se contrarrestan con otros genios tuvimos que acudir a un intermediario: la revista WIZARD!. Ellos generaron los contactos, hicieron las preguntas, viajaron a Inglaterra (Moore no se mueve de allá), o sea, hicieron todo. Así que casa vez q lean Team NeoBlood, reemplazenlo por WIZARD!. Pero al final lo leíste en el neoblog del TEAM NEOBLOOD. ¿O no?.

Saludos de parte de Oconowoc y el resto del team NeoBlood

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s